Capítulo 71: Una macabra celebración.
El cándido esplendor de las amarillentas velas, iluminaba tenuemente aquella habitación. La música sonaba suave, distante, haciendo que los enmascarados bailaran aquella magnifica sonata que emulaba a la luna llena. Los seres de la noche, aquellos inmortales que serían eternamente despreciados, no tendrían cabida alguna dentro de aquella celebración que, irónicamente, se regocijaba ante aquel retrato que no le hacía justicia a la divina belleza que el primer maldecido, se decía, poseía en reali