Capítulo 45: El elixir prohibido.
El frio invernal calaba en lo profundo de los huesos, y el calor de la chimenea, en ocasiones, no era suficiente para calmar el frío que yacía en el alma. Aquella camisa tenía impregnado su aroma, aquel de bosque salvaje y amaderado que le traía recuerdos de esas pasionales entregas que hubo entre los dos. Ares se había marchado a pelear por lo que genuinamente le pertenecía, y Eufemia sabía que aquello sería peligroso. Estaba siendo vigilada; aquel Alfa no era un tonto, y suponía que ella inte