Capítulo 44: Confusión y mentiras.
El viento sonaba fuerte y embravecido, moviendo violentamente las copas de los árboles. Aquella nevada, se había convertido en una tormenta helada que era capaz de estremecer a cualquiera. Ni una sola alma se alcanzaba a ver fuera de la mansión Fenrir, ni siquiera había guardias haciendo sus rondas. Era imposible salir con ese clima salvaje e inhóspito que, hacia fuera, y Adara, en silencio, agradecía enormemente el estar dentro con la calefacción y la chimenea encendidas…de haber pasado la noc