Adrián permaneció pensativo junto a la ventana, procesando lo que acababa de oír. Julián había estado con Isabella. Después de la Toscana. Después de casi besar a Elena en la bodega, después de sentir que quizás, solo quizás, podrían reconstruir lo que habían perdido.
—Tienes que decírselo —dijo Adrián finalmente, girándose hacia su amigo.
Julián negó con la cabeza con vehemencia..
—No. No puedo.
—Julián, Elena merece saber la verdad. Si alguna vez hay una posibilidad de que ustedes...
—¡Esa es