Los días siguientes, Elena se sintió más sola que nunca.
Adrián mantenía la distancia. Cuando se cruzaban en los pasillos de la Torre Vancroft, él asentía con cortesía y seguía caminando sin detenerse. Cuando ella necesitaba revisar documentos legales, enviaba a un asistente. Cuando ella intentaba iniciar una conversación, él tenía una reunión urgente, una llamada importante, un compromiso ineludible.
Elena intentó no sentirse herida. Intentó convencerse de que era lo mejor, que el casi beso en