Dimitri se dejó caer en la cabecera de la mesa y miró a la junta directiva. Las cosas seguían mal, quizá peor.
Los últimos días no habían hecho más que empeorar. Como había previsto, habían aparecido más artículos y resultaban cada vez más difíciles de controlar. En ese momento, lo único que podía hacer era tratar de demostrar la inocencia de su compañía, pero estaba tomando más tiempo del esperado. No era tan sencillo como presentar un documento; aún había muchos aspectos que debían verificar