Lily abrió los ojos, desorientada. Con los pensamientos aún borrosos, notó que estaba comenzando a oscurecer. Reconoció algunos de los muebles que la rodeaban o, al menos, le resultaban vagamente familiares. Sabía que si se esforzaba un poco más, recordaría dónde estaba.
Estaba a punto de volver a quedarse dormida cuando sintió un cuerpo cálido bajo ella. Cualquier rastro de somnolencia desapareció de inmediato.
Levantó la cabeza y contuvo la respiración al descubrir que estaba encima de Serge