Blaze soltó una carcajada. Hacía mucho tiempo que una mujer despertaba algo más que su deseo, y no tenía ningún apuro por poner fin a la conversación.
Sophie no solo era bella, sino que también tenía un gran sentido del humor y una franqueza que resultaba refrescante. La mayoría de las personas parecían más interesadas en complacerlo que en decir realmente lo que pensaban.
—Debería volver adentro —dijo Sophie, rompiendo el breve silencio que se había instalado entre ellos.
—Supongo que ya te