Lily abrió lentamente los ojos. Se sentía como si un camión la hubiera atropellado y luego hubiera dado marcha atrás para terminar el trabajo. Le dolía todo el cuerpo y tenía la garganta seca. Al menos ya no sentía que se estaba cocinando en vida y el dolor de cabeza había desaparecido.
—¿Cómo te sientes?
Frunció el ceño y buscó el origen de aquella voz demasiado familiar.
Se sorprendió al ver a Sergey sentado en una silla junto al sofá donde ella estaba.
—¿Sergey? —preguntó, realmente confundi