Desde el momento en que Lauren entró al edificio de oficinas de Brooke, Austin fue notificado por los hombres que la custodiaban, él contrató dos muy visibles, pero tenía otros más discretos en las oficinas, de los que no le había dicho nada a Brooke para no ponerla nerviosa.
Austin llamó a Brooke, confiaba en que ella le contara sobre la visita de Lauren.
–Buenos días Brooke, ¿cómo amaneciste?
–Me siento bien, muchas gracias, ¿sabes?, te había notado extraño mientras es