— Imposible, lo deje entre mi baúl de cosas, nadie me vio guardarlo, además, dejo con él un hechizo de protección que nadie podía quitar.
— Lo siento Anastasia, pero no está. — Me contesto sin alterarse para luego dirigir su vista a mis espaldas para hablarle a sus líderes — Lo único que averigüe es que mientras la señorita Anastasia estuvo en los calabozos se hizo una jornada de limpieza en el cuarto donde todas las concubinas participaron.
— No, alguien tuvo que haber roto mi hechizo y al yo