Mamá sonríe y se levanta a abrazarme. — eres un gran hombre, hijo. Y no lo digo porque soy tu madre… — me apunta con el dedo y solo niego sonriente. — en verdad creo que lo que ustedes dos están empezando vale la pena, esos días en el hospital pude ver la angustia en los ojos de esa chica, días enteros en los que aguardaba en la silla fría de esa sala de espera, sin comer ni dormir bien, esperando el momento en el cual despertaras, ella te quiere realmente, y serías un idiota total si la dejara