La mañana llega y con ella un nuevo día sin él a mi lado.
Era domingo y quería darme de cabezazos contra la pared. Me despierto totalmente decaída, los párpados me pesan y están inflamados por las largas horas de llanto, me veo terrible.
Mi reflejo en el espejo no es ni la sombra de lo que es Jennifer Campbell.
No reconozco a la mujer frente a mí. Una deprimida chica a la cual le rompieron el corazón y la desecharon como un objeto sin valor.
Vuelvo a la alcoba y me meto bajo las cobijas. Mi ami