Nuestras respiraciones agitadas son lo único que se escucha en la habitación. Volteo a mirarlo y me deleito con su perfil varonil. Tiene los ojos cerrados y los labios entreabiertos, me acerco a él temerosa de que me rechace. Pero no pasa, me envuelve en sus brazos y reposo la cabeza en su pecho.
Su corazón late aceleradamente contra mi oído.
— ¿Arrepentido? — lo miro desde mi posición y sus ojos negros me observan.
— Ansioso. — dice y arqueo una ceja expectante. — estoy ansioso por volver a po