Carlotta estaba inmóvil, no podía creerse lo que acaba de escuchar. «¿Líder de la mafia italiana? ¿Nuestro hijo si llegara a ser varón, será líder? ¿mataba gente?» Esas preguntas penetraban la mente de Carlotta. No podía asimilar eso.
—¿Mafioso? ¿Matas a gente? — preguntaba ella aterrorizada.
—Mato a mis enemigos. —corrigió él. — Yo maté a los hombres que te hicieron daño.
—¡Dios mío! Pero... Eres un asesino. — exclamó levantándose de la cama. —Mi hijo será mafioso a la fuerza ¡Nuestro hijo!