Lucían.
Cuando el auto se detuvo salí rápidamente. Esta vez Jack e Igor tomaron la delantera, mientras que yo me quedaba en la parte trasera.
Jack abrió la puerta y entramos en cuestión de segundos, tan pronto como lo hicimos, las armas comenzaron a disparar y las balas volaban.
¡El cabron, estaba listo y no estaba solo!
Los hombres de él rodeaban la casa, y me agaché rápidamente, esquivando una bala que podría haberme perforado la cabeza. Gruñí de frustración y disparé al hombre frente a mí