Mis ojos se abrieron de golpe cuando sentí un dedo sondear mi entrada.
---¡No! --- Grite, mi voz llena de horror.
---Hmm… ¿Esto es para mí, amor? ¿Estás mojada para mí?
Horrorizada, me congelé, y el entumecimiento se apoderó de mí. Víctor me acuno bruscamente contra mis piernas, su palma presionando con fuerza contra mí. Me estremecí de miedo y asco.
La sonrisa en su rostro hizo que mi estómago se revolviera tanto que pensé que me iba a enfermar. Todos los días eran dolorosos. Todos los días