Me senté allí en mi cama de hospital, con una sonrisa plasmada en mis labios, mientras mis ojos estaban fijos en el ángel acurrucado en su pequeña cama y pacíficamente dormido.
El amor se hinchó dentro de mí haciendo que mi pecho se apretara hasta querer estallar por la abrumadora emoción. Nunca deje de agradecer al Señor por dejar traer a mi hijo.
Ethan nació saludable, no necesita permanecer en la incubadora. Esas mejillas regordetas suyas eran frescas y rosadas como una rosa en flor, y esos l