CATHERINE.
Las cosas sucedieron tan rápido que me quedé sin palabras. Incluso pensé que estaba en trance o tal vez me había quedado dormida, estos dos días parecían completamente irreales. Ver a Lucían atento y preocupado por mí era más de lo que jamás podría haber soñado. Una vez que me casé con él pensé que con el tiempo se daría cuenta de que me quería y que valdría la pena esperar. Pero esto era demasiado bueno para ser cierto y, sin embargo, era una realidad. La alegría me invadió sin que m