Esta vez… no me lo quitarás.
Después de confirmar la identidad de Aysel, Alicia salió de allí impactada, con un nudo en el pecho y el rostro pálido por el susto.
Sin dar ninguna explicación a Sol, solo tomó sus cosas y salió de la boutique, dirigiéndose directamente al Grupo Drucker. Durante todo el camino, su mente vagaba entre recuerdos de su infancia juntas.
Imágenes de ambas de pequeñas, corriendo y jugando como grandes amigas, la asaltaban. Pero todo había cambiado desde que Michael apareció en sus vidas. La hermandad