-¡Con que ya despertaste desgraciado-dijo Tayyar con cierto enojó, mientras corría como un torbellino hacia Jarli.
Debora en cuanto vio la situación se paró enfrente de Jarli como un escudo para evitar que su padre lo golpeará.
-¡Cariño!-gritó la madre de Debora.
-Amor mío, este imbécil ha despertado, es hora de que le enseñe a no ir de loco embarazando a las hijas ajenas.
-Papá, ya basta -dijo Debora. La situación estaba empezando a fatigarla, no había dormido absolutamente nada, y su embarazo