La traición.
Tan pronto como Amanda preguntó, Jarli la miró con todo el odio del mundo y bajó la cabeza.
Al poco rato, Amanda volvió a salir de la habitación, sosteniendo un arma en sus manos. Rodolfo se había quedado un rato en la habitación, observando a la pareja. Sin mediar palabra, decidió sentarse en el suelo. Debora miró a Rodolfo y le sonrió con una sonrisa forzada; estaba tratando de convencerlo para que la ayudara.
—Rodolfo, por favor, solo confía en mí. Si nos ayudas, te prometo que mi padre te