Debora asintió, mientras temblaba como gelatina.
-Sí, lo estoy. Y necesitamos hablar sobre qué vamos a hacer al respecto.
Jarlil se quedó en silencio por un momento, y Debora pudo ver cómo la irá empezaba a reflejarse en su rostro.
-¡No puedo creer que hayas sido tan irresponsable!-gritó Jarli, su voz llena de furia.
Debora se encogió, sintiendo el peso de sus palabras. Las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas.
-Lo siento, Jarli.