Ayden se había marchado de nuevo. Después de aquel acercamiento, cualquiera creería que las cosas entre ellos iban a mejorar, pero no fue así.
Él luchaba con sus demonios internos que le atormentaban.
—Tocarla ha sido un error que no pienso volver a pasar —dice a su abogado Daniel—. Necesito que, de ahora en adelante, tomes tú las cartas en el asunto, en cuanto a las citas y todo eso. No quiero tener que volver a acercarme a ella.
—¿No crees que exageras? —pregunta el abogado.
—No solo eres