Ayden alza los brazos y golpea la mesa poniéndose de pie, se inclina hacia él amenazándolo. Pero Mark ni se inmuta, al contrario, parece disfrutarlo.
—Que sé la última vez que te diriges a ella como si tuvieras derecho de opinión. Lo que pase entre nosotros es cosa nuestra, no tuya.
—¿Y si no qué? —amenaza Mark poniéndose de pie—. Intentarás golpearme como la última vez o solo le pedirás que me ignore como lo ha hecho estas semanas.
—¿Eso te duele, ¿no? No tener toda la atención —contraataca