Ambos habían decidido dormir como un día antes. Arya estaba segura de que no estaba segura para dar un paso para la intimidad, y aunque el beso había sido profundo y hermoso. Ayden había logrado mantener su distancia.
Por la mañana, cuando ella despertó, él ya estaba tomando café en la cocina.
—Buen día, dormilona —saluda Ayden acercándose a ella para darle un beso en la frente.
—Buen día —dice estirándose—. ¿Y Aryehn? No lo vi en su recámara.
—Está en el jardín, fue a darle “desayuno a las pla