Samantha
Pensé que la casa de Rossy estaba más cerca, pero claramente me equivoqué, porque sigo corriendo sin descanso, como si mis piernas tuvieran vida propia y no pudieran detenerse. Mi cuerpo está al borde del colapso, cada paso me cuesta más, y el desagradable encuentro con Arturo sigue dando vueltas en mi cabeza, como un eco oscuro y perturbador que no se va.
Mis pulmones arden y mis piernas amenazan con fallar. Necesito llegar a la casa o terminaré desmayada en medio del camino. Cuando f