La fotografía.
Martín estaba sentado en su oficina, donde el silencio era casi abrumador. Miraba por la ventana, pero no veía nada; sus pensamientos estaban atrapados en un ciclo interminable.
Todos los preparativos para la nueva empresa estaban completos, y ya no había razón para seguir llamando a Laura a su oficina a cada instante. Sin embargo, no podía evitarlo.
Soltó un suspiro al recordar aquellos momentos compartidos: las risas, los sueños. Todo lo que tuvieron y en el fondo odiaba comportarse como un