La interrupción.
Al día siguiente, Laura se esmeró por terminar a tiempo todas las tareas en la empresa y que Martin no le pusiera objeción para retirarse temprano.
Estaba emocionada, tenía una cena con sus amigos y necesitaba llegar puntualmente. Su madre se sentía bien y había insistido en que podía quedarse con su padre.
—Por favor, cariño, ve. Te lo mereces —le había dicho esa mañana cuando ella le mencionó sus inseguridades sobre si debía asistir.
Casi lista, miró su reloj y decidió irse sin decirle n