La discusión.
A Laura no le quedó más remedio que continuar en la empresa de Martin. Había firmado un contrato y debía cumplirlo ya que Martin la amenazaba con demandarla si no lo hacía.
Es un jueves por la tarde y exhausta entró a su oficina. Traía un café en su mano y mucho agotamiento mental. Había tenido que entrenar por muchas horas, a las chicas que modelarian la próxima semana para una cadena importante de trajes de baño. Se sentó a degustar su café agradecida de no haberse topado ese día con Martin