La conspiración.
Bárbara se sentó nerviosa en una mesa del café, observando a la gente pasar. El aroma del café recién hecho la envolvía, pero su mente estaba centrada en lo que estaba a punto de suceder. A lo lejos, vio acercarse a una mujer con una sonrisa que no prometía nada bueno.
—Hola, Bárbara —saludó Belinda, sentándose con confianza—. Gracias por venir—Bárbara la miró con curiosidad, sonriendo con cautela. Le parecía conocida pero no estaba segura de en dónde la había visto.
—No hay problema —respondi