La llamada de Leticia.
Laura llegó de prisa a la oficina de vigilancia, su corazón palpitaba con fuerza mientras sus manos temblaban incontrolablemente.
La angustia la consumía; no podía soportar que se cuestionara su ética profesional. “¿Quién podría haber hecho algo tan ruin?” se preguntaba, sintiendo la rabia burbujeando en su interior.
—¿Está seguro, Esteban? Por favor, revísalas una vez más —pidió con ansiedad, su voz estaba temblando.
— No , señorita, no hay nada que mostrar— informó el encargado de las cáma