Aliadas malvadas.
Al día siguiente, Laura llegó puntualmente a la empresa, decidida a dar lo mejor de sí como cada día.
Entró a su oficina para revisar los avances de los nuevos modelos y, antes de comenzar, se preparó un café fuerte; estaba segura de que sería un día estresante. Lo tomó con calma mientras miraba por la ventana el movimiento de la ciudad. Finalmente se sentó y encendió su computador.
De repente, la puerta se abrió y Martín entró con una sonrisa cálida, irradiando una mezcla de entusiasmo y ner