La casa de reposo.
El sol brillaba intensamente en el cielo despejado mientras Martín y Laura se dirigían al centro de reposo. La ansiedad se apoderaba de Martín, quien apenas podía concentrarse en la carretera. Su mente estaba llena de preguntas y temores sobre lo que podría suceder en la visita a su madre biológica, Ariadna. La idea de conocer a la mujer que había dado a luz a quien era ahora un hombre hecho y derecho lo llenaba de incertidumbre.
Laura, a su lado, notó su inquietud. Le tomó la mano y le dio un