Tardo un poco, pero al fin logro encontrarle: estaba en su salón ayudando a limpiar, ante esa visión sonrió con algo de malicia mientras se escondía para que nadie le notara.
- Oh mi preciosura, ya no falta mucho para que me hagas asquerosamente rico – murmuro para sí mismo mientras seguía con la vista los movimientos del pelinegro.
- ¿Pasa algo Hiro? – le pregunto preocupado Akira, ya que noto que de un momento a otro el pelinegro empezaba a mirar a su alrededor.
- Es que sentí que alguien me