Por otro lado cierta rubia disfrutaba de una deliciosa taza de café con leche, en la comodidad de una silla mullida en la compañía de su padre en una habitación de la casa, la cual era totalmente blanca sin ventanas, mientras ambos observaban a Masahiko y a Akira, quienes estaban entrenando de forma seria, ya que Yuudai se lo menciono e igual le dijo que existía una posibilidad de que “ellos” podrían usar algún truco sucio con el cual confundieran al castaño y este terminara por perdonarles; pe