POR DELFINA
Acabo de descubrir lo celoso que es Gastón.
Nunca me lo pareció, siempre demostró ser un hombre muy seguro.
Tiene la estampa de un Dios, una cara varonil y atractiva como pocas, el cabello rubio, no muy claro, un rubio que no llega a ser oscuro y esos ojos dorados que me envuelven como mantos que bajan del cielo y a todo eso, se le suma su sonrisa, tan cautivante y esa desfachatez, como si se adueñara del aire a cada paso que da.
Estoy enamorada, eso nunca lo negué.
Yo quería o