“No puedo creer que todo vaya mal. Siento que ya no soy la de antes, que mi potencial se ha ido por la borda ¿Por qué ella tenía que llevarse lo más preciado para mí? Ahora la perseguiré hasta los confines de este mundo, hasta que lo devuelva”.
Antonella colocó un punto final y dejó la pluma a un lado. Su mano temblorosa de rabia e impotencia la dejó en el tintero. Algo en su interior se consumía como si el fuego la abrasara y una especie de desesperación taladraba su mente, recordando lo mucho