En un santiamén se habían adentrado a la ciudad de Brasov. Nadie por los alrededores sentía la sombría presencia de dos lobos escabulléndose entre la penumbra de los resquicios de edificios y casas; cada área oscura se prestaba para brindar refugio y escondite. Esa era la ventaja de convertirse en lobo, según Antonella.
«Sígueme, Velkan. Por acá es donde sentí las presencias de las que te hablé», dijo una alebrestada pelirroja con forma de loba, que corría a más no poder.
«Pero si te voy sigui