Ileana no podía sentirse más arrepentida de lo que su conflicto interno acababa de ocasionar. Antonella tenía una quemadura bastante dolorosa, a causa de haberse entrometido en la curación que la pelirroja le estaba proporcionando a su novio.
—Discúlpame por haber intervenido, soy una torpe. Yo no debí…
—No te preocupes, tú solo querías ayudar —Le dijo Antonella con una sonrisa que inmediatamente la calmó un poco.
Pero Ileana realmente sabía que era más que querer ayudar, que actuó por esa emoci