La mañana se alzaba espléndida con un cielo despejado con un color celeste intenso. Ya habían pasado varios días desde que, Ileana decidió por cuenta propia, ayudar a las Virtudes Divinas y por momentos se sentía arrepentida y culpable por los seres queridos que había perdido en el camino de su vida.
Si bien era cierto que el hecho de haber involucrado a Nadia le afectaba sobremanera, algo en su intuición, o más bien, una visión que tuvo le decía que la volvería a ver con bien, así que, eso la