No sé cuanto habré dormido con lo impactado que me había dejado ser descubierto mirando como un voyeur. Lo peor era que había sentido celos y envidia de Darren y tuve que descargar mi leche antes de dormir, como parecía estar convirtiéndose en costumbre. Al levantarme tenía la boca pastosa. Fui a lavarme los dientes y luego bajé en pijama a la cocina. Mientras calentaba el café mirando a la nada, Lulú y Darren se hicieron presentes. Evidentemente mi hijo seguía durmiendo. — Buenos días — dije c