19. HIJA
—¿Cómo pudiste?, ¿cómo pudiste? —le decía Kayla entre llanto y gritos, a la vez que golpeaba con sus puños los hombros masculinos de Sean.
—Por favor, Kayla. Tranquilízate... —le decía él e intentaba atajarla en medio de su ataque de nervios.
—¡Eres un hijo de puta, te odio, te odiooooo! —gritó y corrió escaleras arriba, pero tropezó y se hubiera caído, si Sean no la hubiese atajado en el aire.
El ritmo cardíaco de la joven se alocó por el susto.
—Tranquila te tengo, te tengo... —le dijo él, mi