17. INSIDIOSO
Kayla se sentía con un sabor amargo mientras se cambiaba su ropa por un camisolín de hospital.
La habían dejado sola en la habitación y, luego de quitarse todo, se acostó en la cama y se quedó con la mirada fija en el techo.
No podía dejar de preguntarse qué mierda hacía allí y si era lo correcto.
De repente, empezó a sentir que se le cerraba el pecho y le faltaba el aire. Comenzó a sudar y su corazón latía de manera desbocada sin poder controlarlo.
Trató de tranquilizar su ritmo cardíaco y se