Capítulo 38. |Ruidos excitantes|
Hacienda “El patrón”
Después de un par de horas, doña María regresó a la hacienda, había pasado a saludar a una de sus amigas que trabajaron en su casa durante años, había comadreado como una hora sin dejar de tomar café y pan de dulce con aroma a leña recién salido del horno de ladrillo.
Cuando bajó de la camioneta, había otra esperando afuera a lado de la entrada.
— ¿Quién es? —preguntó a su hombre de confianza.
—Es de la hacienda Los colibrís. Debe de ser el niño Alonso. —ella arqueó una