El Dr. Blake no creyó en mis palabras por más que lo prometí, por lo que me tendió una incapacidad larga, además de unos exámenes de rutina que no tomaba hace mucho y algunas terapias para cerciorarse que mi espalda y mis huesitos estuvieran bien. De hecho, dicha incapacidad tenía un límite hasta el día de ayer, por lo que hoy me toca ir a la escuela.
Me encuentro revisando mi mochila y mis útiles cuando mamá entra en la habitación recitando el horario de mi medicamento en el horario escolar.
—M