POV Elena
La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por la luz dorada que se filtraba desde la calle. El murmullo lejano de la ciudad entraba amortiguado por los cristales gruesos, como si Marrakech respirara despacio para no despertarnos.
Me quité los zapatos con cuidado, dejándolos alineados junto a la pared, y avancé descalza sobre la alfombra. Cada movimiento lo hacía consciente, medido, como si el simple acto de existir pudiera alterar algo frágil en el aire.
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