POV Carlos
Llegué a la mansión con la sensación de estar entrando a un escenario que no me pertenecía.
No era la primera vez que cruzaba esas puertas, ni que caminaba por esos jardines impecables, pero esa noche todo tenía un peso distinto. El aire estaba cargado de expectativa, de sonrisas ensayadas, de promesas que no había pronunciado con la boca, pero que llevaba tatuadas en la espalda como una condena autoimpuesta.
Había pasado el día entero intentando no pensar.
No pensar en Elena sentada