POV Carlos
Cuando la puerta del departamento de Elena se cerró detrás de mí, sentí el golpe como si me hubieran vaciado el aire del pecho. Me quedé un segundo apoyado en el marco, sin fuerzas, como si mis piernas ya no recordaran cómo sostenerme. No era cansancio. No era culpa. Era algo más profundo, una especie de desgarro físico que me atravesaba el estómago y que me hizo llevar la mano a esa zona, sorprendido de que algo tan emocional pudiera sentirse tan tangible.
Respiré hondo. O traté de