–Ah…
El vaivén de Jacob era rápido y duro, me dio la vuelta con habilidad, levantó mis glúteos y volvió a penetrarme con fuerza, me sujeté de la sábanas.
–Jacob, espera.
–No.
Era demasiado, se sentía tan fuerte y profundo, se inclinó mientras continuaba, su pecho rozó con mi espalda hizo a un lado mi cabello y beso mi cuello.
–No puedo detenerme ahora, hermosa.
Se movió más duro y rápido, el sonido de nuestros caderas chocando y los gemidos se escuchaban en toda la habitación, solté